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La Asociación Nacional de Periodistas del Perú – ANP demanda a los órganos de la Policía Nacional del Perú (PNP) y del Ministerio Público (MP) identificar y sancionar a quienes agredieron a periodistas y fotoperiodistas que cubrían las manifestaciones en los exteriores del Congreso de la República, y dañaron los equipos de trabajo, el reciente martes 8 de marzo, fecha en que se discutía el voto de confianza al gabinete Torres.
Los fotoperiodistas John Harold Reyes Mejía, del Diario La República; Diego Alonso Vertiz Muñoz, de Diario Uno; Karen Romina Solórzano Vicente, de la revista Caretas; Gian Marco Masko Angulo, independiente; y el camarógrafo Carlos Javier Huamán Ramírez, del canal televisivo Latina, fueron atacados en los exteriores del Palacio Legislativo.
La Oficina de los Derechos Humanos del Periodista (OFIP), de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, contactó a las cinco personas agredidas, quienes brindaron su versión de los hechos.
Según relataron, en horas de la tarde del reciente 8 de marzo, en las inmediaciones del Congreso, mientras se desarrollaba la sesión de pedido del voto de confianza al Gabinete Torres, se acercaron dos grupos de personas: uno de simpatizantes de Perú Libre, quienes exigían que se otorgue el voto de confianza; y otro de integrantes del autodenominado grupo La Resistencia junto a extremistas quienes exigían la negación del mismo.
Mientras ambos colectivos expresaban sus consignas los efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) ordenaron cordones humanos en los laterales de la intersección del Jr. Junín con la Av. Abancay, formando un cuadrilátero, evitando confrontaciones directas. Al medio de estos frentes de contención se ubicaron los equipos periodísticos que cubrían las incidencias.
Alrededor de las 5 de la tarde, los integrantes de La Resistencia abandonaron el lugar. Media hora después, los efectivos policiales se retiraron dejando solos a los manifestantes de Perú Libre con los hombres y mujeres de prensa presentes.
En ese instante, sin el resguardo policial, los manifestantes se acercaron a los equipos periodísticos gritando expresiones estigmatizantes como “prensa basura” o “prensa mermelera”, para luego comenzar a arrojarles agua y objetos como botellas, cartulinas, entre otros, mientras les rodeaban.
En su intento de escapar, el camarógrafo del canal televisivo Latina, Carlos Huamán Ramírez, fue cercado por los simpatizantes, quienes comienzan a empujarlo. En su afán de proteger su herramienta de trabajo levanta la cámara desde el monopie.
Huamán intenta retirarse pidiendo permiso a las personas para que le dejen salir, ante lo que recibe golpes de parte de los manifestantes, quienes también intentan arrebatarle la cámara, provocando que esta caiga abruptamente al suelo, generando graves daños en el foco y el mango, así como en la entrada de audio.
El camarógrafo, al ver su herramienta de trabajo en el suelo, recoge rápidamente la cámara y el monopie, que se desprendió producto del impacto, para seguir intentando salir de la trifulca, hasta que se acerca un efectivo policial que le ayuda a resguardarse.
Esto es observado por el fotoperiodista de Diario Uno, Diego Vertiz Muñoz, quien intenta acercarse para hacer el registro fotográfico del momento, sin embargo, siente que es empujado por la espalda, ante lo que voltea y observa que un hombre, que vestía camisa negra y sombrero, levanta un látigo en la mano.
Al ver esto, Vertiz Muñoz toma su cámara para hacerle una fotografía. En ese instante, el hombre lanza dos latigazos a Muñoz: el primero le cae en el pecho y el segundo en dirección a su cámara, la que protege con la mano izquierda y recibe el golpe. Por la fuerza del impacto, el lente se separa de la cámara.
Ante esto, el fotoperiodista intenta retroceder, pero el hombre le propina, nuevamente, dos latigazos: uno le cae en el hombro, que es amortiguado por la correa de su morral, y otro nuevamente en el pecho. Un colega se acerca y le ayuda a escapar.
Cerca del espacio en que sucedió esta agresión, la fotoperiodista de la revista Caretas, Romina Solórzano Vicente, realizaba el registro de las acciones de los manifestantes cuando, repentinamente, siente que una persona comienza a jalarle el cabello.
La fotoperiodista voltea hasta en tres ocasiones hasta que logra identificar a su agresor, un hombre con un chaleco rojo de Perú Libre y un gorro de estilo militar, quien también intentaba golpearle con una botella de agua.
Solórzano Vicente se defiende arrojando la botella al suelo, lo que genera el enfurecimiento de las personas presentes, quienes comienzan a jalonear a la fotoperiodista e intentan arrebatarle y golpear su cámara fotográfica. Esto propició que le rompieran el pantalón en la pierna derecha, zona en que después pudo ver que resultó arañada.
La fotoperiodista logra salir del tumulto gracias al auxilio de una colega que le ayuda.
Al mismo tiempo, el fotoperiodista independiente, Gian Masko Angulo, al ver las agresiones contra su colega, se acerca para apoyarla. Mientras camina hacia Solórzano los manifestantes comienzan a jalarle e intentan golpear su cámara fotográfica.
En ese mismo momento, a unos metros de distancia, el fotoperiodista del diario La República, John Reyes Mejía, intentaba escapar de la muchedumbre cuando siente que le jalan violentamente del cabello.
Cuando voltea observa que el agresor es el mismo hombre que segundos antes agredió a Romina Solórzano, quien intentaba esconderse en otro manifestante presente.
El fotoperiodista comienza a increparle por su acción, sin embargo, el sujeto sigue escondiéndose. Ante los reclamos de Reyes Mejía, el hombre arremete violentamente y le propinó un puñete en el ojo izquierdo, ocasionando que se rompa uno de los cristales de sus anteojos. Afortunadamente no le causó daños físicos.
El agresor aprovecha ese instante y se vuelve a esconder hasta escabullirse y huir. Cuando se repone, John Reyes logra salir de la muchedumbre.
La Asociación Nacional de Periodistas del Perú – ANP rechaza las agresiones contra John Reyes, Diego Vertiz, Romina Solórzano, Gian Masko y Carlos Huamán, quienes se encontraban cumpliendo labor informativa.
Asimismo, la ANP advierte que la agresión fue escalando, toda vez que la turba inició gritando expresiones denigrantes a los hombres y mujeres de prensa en el lugar. De igual forma, resalta el hecho de que los agresores hayan intentado dañar los equipos de trabajo, lo que pretendía perjudicar el material periodístico que hoy sirve como evidencia de los hechos.
Desde el gremio saludamos los gestos solidarios de hombres y mujeres de prensa que estaban en la zona quienes auxiliaron a sus colegas agredidos. La unidad y solidaridad entre periodistas es uno de los principales mecanismos de autodefensa colectiva.
Por último, la ANP recuerda que no es la primera vez que en coberturas de esta naturaleza resultan heridos periodistas, por lo que reprobamos, que dado el clima de tensión vivido en los exteriores del Congreso de la República la policía no haya permanecido custodiando a quienes realizaban trabajo reporteril que suelen ser blanco de ataques en la cobertura de protestas.
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