La periodista Jenny Becerra, reportera de Telesur Canal 12 y del portal informativo en redes sociales Majes Sin Filtros TV, fue hostigada por la regidora provincial de Caylloma, Maritza Vargas Ramos.
Según declaró a la Oficina de Derechos Humanos de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP), el hecho ocurrió en horas de la tarde del reciente 11 de mayo, en el marco de una actividad de homenaje por el día de la madre que fue celebrado en el distrito Majes.
La periodista señala que estuvo buscando a la regidora para pedirle su versión tras una denuncia fiscal que le habían interpuesto por presunto tráfico de influencias y también por un acuerdo de los transportistas locales que la declararon enemiga de Majes.
Según el registro videográfico de la transmisión en vivo, Jenny Becerra se acerca a la regidora Maritza Vargas cuando llega a la actividad, ante lo que la funcionaria rehúye en medio de la gente.
Cuando la periodista alcanza a la regidora le solicita un momento de su tiempo para entrevistarla, recibiendo como respuesta “no le puedo dar ninguna entrevista porque usted distorsiona las versiones que yo doy”.
Becerra insistió en sus preguntas, ante lo que la Vargas repitió sus declaraciones agregando que “¿Para eso le pagan? ¿A usted le paga Autocolca no?”. Durante el intercambio de palabras la regidora reiteró sus declaraciones señalando que era distorsionada y que era pagada hasta que se retira del lugar.
Según ha informado Jenny Becerra, la regidora Maritza Vargas Ramos es una funcionaria reincidente en sus actitudes hostiles contra periodistas locales y que estas vienen desde hace varios meses.
La Asociación Nacional de Periodistas del Perú – ANP expresa su rechazo por la actitud hostil de la regidora Maritza Vargas Ramos en contra de la periodista Jenny Becerra y otros hombres y mujeres de prensa de Caylloma.
En ese sentido, la ANP le recuerda a la funcionaria pública que tiene el deber, como toda autoridad de Estado, de evitar actitudes que promuevan entornos hostiles para la actividad informativa, por el contrario, su condición de personaje público la hace pasible de crítica y fiscalización social, además de tener el deber de rendición de cuentas a la ciudadanía.
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