En declaraciones a la Oficina de Derechos Humanos de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (OFIP), Peña relató que el hecho ocurrió este miércoles 14 de enero, alrededor de las 10:00 de la mañana.
El periodista relata que se encontraba dentro de la sede edil esperando el retorno del burgomaestre, luego de haber intercedido para que este atendiera a los pobladores del sector de Picota, que intentaban presentarle pedidos.
Al ingresar el alcalde, Peña se quejó de un empujón recibido por parte de un efectivo de serenazgo diciendo: “alcalde, así con serenazgo, no creo”. Ante esto, Arango se acercó de manera intimidatoria y le increpó: “Tú estás hostigando, hermano”.
Según el testimonio del periodista, en ese momento la autoridad lo agredió dándole un golpe con el puño a la altura del vientre. En registros audiovisuales se escucha al comunicador pedirle que no lo toque, a lo que el alcalde respondió: “No te estoy pegando, entrevístame, acá estoy”, antes de ser retirado por su equipo de trabajo.
Tras el incidente, el alcalde participó en la sesión del concejo municipal. A su salida, fue interceptado nuevamente por Peña, quien le exhortó a mantener la tranquilidad y no recurrir a agresiones. En ese momento, un miembro del equipo del burgomaestre grabó al periodista en lo que este describió como un acto de amedrentamiento.
Ante la gravedad de lo sucedido, los regidores del municipio han presentado una moción para investigar formalmente los hechos.
La Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) expresa su más enérgica protesta y rechazo frente a la conducta del alcalde provincial de Huamanga, Juan Carlos Arango, quien ha protagonizado un ataque contra un periodista en el ejercicio de su labor informativa.
La ANP recuerda al burgomaestre que su condición de autoridad pública lo obliga no solo a respetar, sino a garantizar un entorno seguro y propicio para el libre ejercicio del periodismo.
Este hecho reviste especial gravedad por provenir de quien tiene la responsabilidad de velar por los derechos fundamentales. Conductas de esta naturaleza son inaceptables, no deben quedar impunes y ameritan una sanción ejemplar, así como un desagravio público al periodista agredido.
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