Este 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras, es una fecha de lucha y de reivindicación. Y lo es aún más en un contexto en el que derechos laborales históricamente conquistados vienen siendo recortados y puestos en cuestión en distintas partes del mundo, incluso por gobiernos democráticamente elegidos.
Los derechos que nacieron de la lucha de los mártires de Chicago —entre los que también hubo trabajadores de prensa— pretenden hoy ponerlos en disputa. Y esa realidad exige una respuesta firme.
La Asociación Nacional de Periodistas del Perú, gremio con una entraña sindical incuestionable, asume este 1 de mayo en las calles. Porque es ahí donde se expresa la fuerza colectiva. Porque todos los derechos laborales han sido conquistados con organización, lucha y acción sostenida.
Frente a las regresiones, no hay neutralidad posible. La respuesta es más organización: con presencia territorial, capacidad de movilización y fuerza convocante. Esa es la única garantía para defender lo conquistado y avanzar hacia lo que aún nos deben.
Hoy también interpelamos al empresariado de medios y al Estado, -dada la situación de los trabajadores y trabajadoras de los medios públicos-: no puede haber libertad de prensa sin trabajo digno. No hay periodismo libre cuando hay precariedad, inestabilidad, bajos salarios y jornadas que vulneran el derecho al descanso. Defender al periodismo es también defender al periodista como trabajador y trabajadora.
En esta fecha, recordamos de manera especial a las y los periodistas en regiones, quienes sostienen día a día el oficio con enorme vocación de servicio. Son ellos quienes, en condiciones adversas, garantizan el derecho a la información de sus comunidades y merecen no solo reconocimiento, sino condiciones dignas para ejercer su trabajo.
Hoy, muchos de esos periodistas que autogestionan su trabajo siguen enfrentando el acoso judicial, las amenazas y la violencia en mayores condiciones de vulnerabilidad. Por eso, la protección social para quienes ejercen el periodismo debe ser una bandera irrenunciable. La precarización no solo vulnera derechos laborales: pone en riesgo la vida y la seguridad de quienes informan.
Pero este 1 de mayo también nos interpela como oficio. El periodismo no puede ser ajeno a las luchas de su tiempo. Tiene la responsabilidad de amplificar las voces de los trabajadores y trabajadoras, de colocarse del lado de sus demandas y de asumir, sin ambigüedades, su lugar en la historia.
Los periodistas como trabajadores y trabajadora debemos hermanarnos con las luchas de nuestra clase, con quienes día a día sostienen la vida económica del país y hacen posible la vigencia de la democracia, incluso en los momentos más adversos. No hay distancia posible entre el periodismo y el pueblo trabajador. Por el contrario, hay una causa común que nos convoca: la defensa de una vida digna. Más unidad, más organización y más solidaridad.
Lima, 1 de mayo de 2026
COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL
  • Compartir:

Leave a Comment

You must be logged in to post a comment.