Matriz Histórica
Del Gremio De La Prensa
Jueves, 22 agosto 2019
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Recomendaciones para investigar y cubrir asesinatos extrajudiciales

Los asesinatos extrajudiciales –crímenes llevados a cabo por actores estatales o por actores no estatales apoyados en la potestad del Estado– son el máximo abuso de poder y violación a los derechos. Informar sobre tales asesinatos plantea desafíos específicos al periodismo de investigación.

Los periodistas deben separar la verdad de los rumores, transmitir el testimonio de terceros e identificar líneas de responsabilidad cuando hayan sido ocultadas. La periodista de investigación Patricia Evangelista, del medio digital Rappler de Filipinas, y la corresponsal especial para Reuters, Clare Baldwin, ganadora del Premio Pulitzer, tienen experiencia en estos temas difíciles: han informado sobre la guerra contra las drogas del presidente Rodrigo Duterte desde que asumió el cargo en 2016.

La política de línea dura de Duterte y el llamamiento a los ciudadanos para que eliminen a los narcotraficantes ha provocado miles de muertes de presuntos sospechosos de tráfico de drogas, algunos asesinados por “justicieros” y otros por policías (el recuento de muertes varía mucho según la agencia). Su gobierno también ha emitido disposiciones correctivas para justificar su política antidrogas extrema. Para abordar esa monstruosa violación de los derechos humanos, Evangelista y Baldwin compartieron sus consejos a la hora de cubrir asesinatos extrajudiciales.

1. Reúne y mapea la información

Cuando los datos no estén disponibles, recopílalos. Para obtener una estimación del número de presuntos asesinatos relacionados con las drogas, Baldwin viajó a diferentes estaciones de policía en Filipinas donde tomó fotografías de registros policiales manuscritos y recopiló datos electrónicos de sus bases de datos. La información reunida fue útil, ya que consiguió nombres de víctimas, coordenadas GPS de los lugares de los asesinatos y descripciones escritas de lo ocurrido.

Reunir toda esa información fue laborioso, pero le permitió armar un registro de lo que había sucedido. "El mapeo de los asesinatos es importante porque puedes buscar las áreas de concentración", dice.

2. Los datos son más que números

A medida que la guerra contra las drogas avanzaba, el colega de Baldwin, un fotógrafo de Reuters, notó que se estaba volviendo cada vez más difícil tomar fotografías de cuerpos en las escenas del crimen porque eran llevados rápidamente a los hospitales. Baldwin y el fotógrafo estaban perplejos. “Pensamos: estas personas estaban muertas; ¿por qué los cuerpos son llevados al hospital en lugar de a un depósito de cadáveres? Así que seguimos el rastro en los registros policiales”.

Se llevaron una sorpresa al descubrir que, en lugar de ser declarados "muertos en el acto", tal como había ocurrido, los registros policiales indicaban que esas víctimas habían "muerto al llegar" al hospital. "Muerto al llegar, muerto en el acto. Tratamos esos términos como datos y determinamos el léxico del terror: el lenguaje que Duterte usaba para matar personas", explica Baldwin.

Al registrar esas expresiones, la periodista descubrió que, al principio, una mayor proporción de sospechosos de tráfico eran registrados como muertos a tiros en el acto, mientras que más tarde hubo muchos más muertos al llegar. El registro ayudó a sentar las bases de su historia, sugiriendo que la policía estaba enviando cadáveres a los hospitales para encubrir ejecuciones sumarias.

3. Interroga a los datos

Puede haber más de una historia escondida en los datos. Rappler y Reuters hicieron la pregunta: “¿Qué estación de policía registró la mayor cantidad de muertes relacionadas con las drogas?" Y llegaron a la misma conclusión. La estación de policía de Batasan 6 en la ciudad de Quezon resultó ser la más letal. Baldwin exploró la Estación 6 y descubrió que los oficiales que formaban el núcleo de la unidad antidrogas eran de Davao, la ciudad natal del presidente Duterte, o de sus alrededores.

Escuadrón letal. La unidad antidrogas de la Estación 6, que se llamaba a sí misma Davao Boys, mató a 108 personas en el primer año de la guerra contra las drogas en Filipinas. Imagen: captura de pantalla de la historia de Reuters.

4. Invertir los datos también cuenta una historia

Si bien es lógico y natural centrarse en el número de muertes y la ubicación de los asesinatos extrajudiciales, Rappler decidió cambiar el eje. Evangelista cuenta que primero mapearon dónde morían las personas con grandes puntos rojos, que resultaron ser mayormente áreas empobrecidas. Usando el mismo mapa, también señalaron los lugares donde las personas no morían: zonas privilegiadas donde los ciudadanos podían costearse una educación privada, comunidades cerradas y bienes raíces de primera. “Donde las personas no murieron prueba que esto no es una guerra contra las drogas. Es una guerra de clases, una guerra contra los pobres y los más vulnerables".

5. Encuentra el ángulo emotivo

Cuando los medios de comunicación van de masacre en masacre, llega un momento en el que la audiencia puede entumecerse. Considera otros ángulos que puedan tener un arco emocional. "Cuenta historias de familias que buscan justicia, hasta dónde son capaces de llegar por sus seres queridos", recomienda Baldwin. Ella, por ejemplo, siguió de cerca el proceso completo de una familia para encontrar respuestas, desde el funeral hasta una segunda autopsia.

Reuters también utilizó grabaciones de cuatro cámaras de vigilancia para darle al público una idea de cómo se llevan a cabo esos asesinatos. “Fue la primera vez que la gente pudo ver lo que realmente sucede. Mostrarles cómo es también es importante”.

6. Busca el análisis de expertos

Los investigadores médicos o los científicos forenses pueden contarte mucho sobre lo ocurrido mirando las fotos de la escena del crimen. Compara su análisis experto con los registros oficiales de la policía para ver si coinciden. Baldwin cita un ejemplo de una redada policial contra las drogas que causó la muerte de varios hombres. El relato policial indicaba que las víctimas habían recibido disparos mientras huían de un tiroteo. Las fotos de la escena del crimen, sin embargo, sugerían una realidad distinta.

"Las víctimas tenían heridas en sus manos", cuenta Baldwin. “Se trata de típicas heridas defensivas. Posiblemente no estaban disparando un arma, sino tratando de defenderse”. Otras pistas que no coincidían con el relato policial fueron los patrones de manchas de sangre y el agrupamiento de las heridas de bala.

Análisis forense: las heridas de bala y los patrones de manchas de sangre de varios sospechosos no coincidían con el relato de la policía sobre el incidente. Imagen: captura de pantalla de la historia de Reuters.

7. La precisión es clave

Es todo un desafío cubrir asesinatos extrajudiciales. Por su naturaleza, son difíciles de probar, especialmente cuando las autoridades son cómplices. Los informes policiales pueden ser cuestionables. "De modo que busca testigos y suma testimonio tras testimonio, ponte tan paranoico como debas ponerte y haz que tu historia sea a prueba de balas", enfatiza Evangelista.

8. Retírate cuando debas hacerlo

“No has sido invitado a la escena del crimen. Estás presente en el peor momento de la vida de alguien. La forma en que te acerques a esa persona será importante para ella, y también importará en el largo plazo porque así es como decidirá si hablará contigo en el futuro", explica Evangelista. Ella aconseja a los periodistas ser pacientes mientras esperan que los parientes más cercanos de una víctima decidan conceder una entrevista.

"Si te dicen que tienen miedo y que hablar contigo podría poner en peligro sus vidas, no los obligues", agrega. “Da tus condolencias y aléjate. Y si aceptan una entrevista, evita hacer preguntas como estas: ‘¿cómo se siente?’, ‘¿es culpable su hijo?’ o ‘¿siente culpa por no haber cuidado de su hijo?’ Evangelista sugiere comenzar por preguntar qué tomaron de desayuno, nombre, empleo, la edad de su hijo o cuántos hijos tienen, porque ese tipo de datos son las cosas más fáciles de responder.

9. Protege a tus testigos

Evangelista remarca que proteger a los testigos no significa simplemente cambiar sus nombres o difuminar sus rostros en la publicación final. Es importante explicarles que una vez que la historia se haga pública, eventualmente podrá descubrirse quiénes son. "En el momento en que la gente sabe quién es la víctima, es posible averiguar quién es la esposa o quiénes son los hijos".

Asegúrate de que estén al tanto de eso y tengan una manera de llamarte o un lugar al que recurrir en caso de que algo suceda. Conéctalos con personas y organizaciones que puedan protegerlos.

10. Cuídate y asegura tus comunicaciones

Tanto Evangelista como Baldwin están de acuerdo en que los periodistas no deberían cubrir asesinatos extrajudiciales por sí solos. "Asegúrate de tener a alguien contigo, un fotógrafo, un fixer u otra persona", recomienda Evangelista. Baldwin agrega que es imperativo mantener a un contacto al que informes en todo momento sobre tu paradero y tus reuniones. Variar tu rutina diaria también es una buena medida de seguridad. “Alojarte en diferentes hoteles, salir a diferentes horas del día. Cuanto más irregular sea tu horario, mejor", observa Baldwin.

Como práctica habitual, los periodistas deben encriptar todo, desde correos electrónicos hasta mensajes de texto. "También es importante no decirle a tus fuentes con qué otras fuentes estás hablando, particularmente cuando esas fuentes podrían matar a las otras fuentes", dice Evangelista.

Para terminar, Baldwin señala que tener conversaciones regulares con sus colegas la ayudó a mantenerse sana. “Hablamos de logística, hoteles... Solo tener a alguien con quien intercambiar ideas y hablar es importante".

Evangelista está de acuerdo en la importancia de una "tribu" con la que comunicarte. Y también recomienda un hábito personal: "solo leo libros y veo películas con finales felices".

Eunice Au/ijnet.org

 
México: Raúl Olmos gana 2da edición del Premio de Periodismo Javier Valdez

CIUDAD DE MÉXICO.- El periodista Raúl Olmos ganó la segunda edición del Premio de Periodismo Javier Valdez por su investigación “El saqueo corporativo”, informó este miércoles la editorial Penguin Random House, organizadora del premio.

En un comunicado, se indicó que el galardón se decidió por una decisión unánime del jurado compuesto por la viuda de Valdez -asesinado en 2017-, Griselda Triana; Ariel Rosales, editor de Penguin Random House, y presidido por la reconocida periodista mexicana Carmen Aristegui.

“El trabajo ganador es sobresaliente por su sólida línea de investigación que busca denunciar cómo grandes corporaciones trasnacionales han obtenido concesiones o contratos ventajosos, en complicidad con la clase política, para conseguir ganancias multimillonarias, en detrimento del patrimonio nacional”, detalló la editorial en un comunicado.

La investigación ganadora contribuye a “exponer las prácticas abusivas de algunas corporaciones que afectan la vida cotidiana de la sociedad, saquean recursos públicos, destruyen el medio ambiente, evaden impuestos y violan derechos laborales”.

Asimismo, la editorial consideró que el trabajo ayuda a “darles rostro a las víctimas de este saqueo”.

Carmen Aristegui expresó en el boletín que Olmos es probablemente “el periodista que en un tiempo relativamente corto ha desarrollado algunas de las más importantes investigaciones en los últimos años en México”.

“Su capacidad de trabajo, rigor periodístico y tenacidad lo distinguen”, agregó.

El proyecto ganador recibirá 150,000 pesos mexicanos (unos 7,828 dólares) en regalías, así como un apoyo directo a la investigación de 50,000 pesos (2,609 dólares).

El libro, resultado de la investigación ganadora, será publicado en el transcurso del 2020.

La editorial quiso también reivindicar la naturaleza del premio el día en que se cumplen dos años de la muerte de Javier Valdez, una de las figuras más respetadas del periodismo en México, uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer este oficio.

“Exigimos el total esclarecimiento de su asesinato y planteamos este reconocimiento al quehacer periodístico como un homenaje al periodista ejecutado por decir la verdad, por dar voz a los desposeídos, a quienes tienen en el rostro la herida viva y ardiente, ocasionada por el crimen organizado y la indiferencia o complicidad de las autoridades”, señaló la editorial.

Durante el pasado sexenio del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) se produjeron 47 asesinatos de periodistas en México, de los cuales 9 fueron en el 2018.

 
El boom de los documentales interactivos en América Latina

El año pasado, BUG404 organizó Mostra Bug, la primera gran conferencia sobre narrativas digitales de Brasil, celebrada en Río de Janeiro. Además de presentar proyectos inmersivos e interactivos de todo el mundo, el evento ofreció talleres impartidos por expertos internacionales.

Arnau Gifreu, investigador catalán de medios interactivos latinoamericanos para el Open Documentary Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por su sigla en inglés), dirigió el taller "Pautas para la producción de proyectos interactivos y transmedia" durante el evento.

Gifreu da clases y conduce investigaciones sobre nuevos medios. Además fue director de La otra orilla, un proyecto transmedia dedicado a los derechos LGBTQ en Colombia. La plataforma contiene videos, interacciones con el público, series fotográficas y más.

IJNet habló con Giferu sobre el reciente auge de nuevas plataformas y métodos narrativos en América Latina.

¿Por qué América Latina se ha convertido en un centro de producción documental en la era de los nuevos medios?

En la región hay una necesidad imperiosa de contar historias. Estas historias suelen ser de no ficción y estar conectadas a eventos que ocurrieron en el pasado, lo que generó un movimiento de activistas y documentalistas sociales. Ese movimiento está relacionado con el resurgimiento del documental de bajo costo y autogestionado, que tuvo su punto máximo en los años 80 y 90 y que ha encontrado un nuevo camino en el siglo XXI gracias a las nuevas tecnologías. Los medios interactivos y la narrativa inmersiva, especialmente cuando se publican en múltiples plataformas, sirven como nuevas formas de comunicación con las audiencias. Para mí, el uso fuerte de estas tecnologías se dará en América Latina.

¿Qué factores son esenciales para que un documental tenga un impacto social real?

El impacto real es difícil de medir. No hay estadísticas acerca del impacto social de estos proyectos, su profundidad y qué tipo de cambios alientan. Lo que estamos viendo en inmersión y transmedia son proyectos con demandas sociales que cuentan historias distintas de las contadas por las fuentes oficiales.

El elemento más importante es la narrativa; luego están también los componentes tecnológicos que la hacen interactiva, y que simplemente son dispositivos que expresan la realidad. Por ejemplo, The Quipu Project, un documental interactivo de Perú sobre mujeres esterilizadas ilegalmente durante el gobierno de Fujimori, tenía solo un teléfono, una red y un número de teléfono. Sin embargo, fue un gran ejemplo de trabajo para el cambio. Pudo evitar que la hija del presidente Fujimori fuese elegida presidenta porque la película narró la verdad sobre su padre y sugirió que ella podría llevar adelante una política similar a la de él. En ese sentido, este tipo de proyectos alientan el cambio social.

¿Crees que los trabajos interactivos, inmersivos y transmedia tienen un mayor poder de transformación?

No, no lo creo. Puede que tengan un mayor poder para emocionar al fomentar la empatía con mecanismos de inmersión como la realidad virtual y la realidad aumentada. Sin embargo, en The Quipu Project solo se usó audio, y muchas veces ni siquiera se tradujo del idioma quechua. Pero muestra una naturaleza humana tan profunda que ni el medio ni la tecnología son importantes. Lo que importa es el discurso de los sujetos y el nivel de profundidad y vulnerabilidad contenido en sus denuncias. Y las redes sociales multiplican esas voces porque ahora pueden estar en todos los rincones del planeta a través de Internet. Se trata de un amplificador que tiene más potencia que la radio y la televisión. En el pasado, los miembros de la audiencia eran solo consumidores de medios; ahora pueden expresar lo que piensan y eso significa agregar más elementos de emoción y empatía. Pero antes de todo eso hay que tener un discurso.

¿Qué proyectos destacas de América Latina?

Puedo mencionar numerosas producciones latinoamericanas. Por ejemplo, las obras de Mónica González de México, como Geografía del dolor, sobre las personas que faltan como consecuencia de los carteles de la droga. También hay proyectos muy interesantes en Colombia: 4 Ríos sobre la guerra de guerrillas, y Paciente, un trabajo transmedia multipantalla sobre salud. Argentina se destaca en el Cono Sur, donde un grupo de la ciudad de Rosario lanzó el proyecto Documedia sobre problemáticas sociales, como Mujeres en venta, acerca de la explotación sexual en el país. Por supuesto, también está el Proyecto Quipu en Perú. El mercado de nuevos medios de Brasil aún se está desarrollando, pero hay algunas iniciativas, como el documental Autorretrato de Cross Content, que se centra en problemas sociales de Río de Janeiro. Más recientemente apareció Som dos Sinos, que para mí es la primera gran obra transmedia de Brasil, y un punto de inflexión a nivel estético.

¿Por dónde deberían comenzar quienes desean trabajar con narrativas transmedia, inmersivas e interactivas?

Recomiendo que busquen oportunidades de formación en festivales de cine y de documentales, en talleres de producción –como Docs Barcelona– y en hackathones para trabajar en prototipos y comenzar a capacitarse en el campo. También recomiendo que busquen cursos que se pueden tomar en América Latina o Europa. Por ejemplo en EsoDoc de Italia, en la Universidad de Rosario en Argentina y en la Universidad de Caldas en Colombia.

Jéssica Cruz/Ijnet

 
El Sur global lidera la innovación contra la desinformación

En un contexto mundial de circunstancias políticas inestables y restricciones a la libertad de prensa, las redacciones del Sur global lideran los esfuerzos sostenibles e innovadores por combatir la propagación viral de la desinformación.

Al menos así lo afirma el informe “Lessons in Innovation: How International News Organisations Combat Disinformation through Mission-Driven Journalism”, publicado en abril por el Instituto de Innovación en Periodismo del Instituto Reuters. El documento presenta estudios de caso de tres medios digitales: Rappler de Filipinas, The Daily Maverick de Sudáfrica y The Quint de la India. Los investigadores examinaron la creactividad y la innovación que el contexto particular de cada país ha inspirado en esas redacciones.

“La crisis con la que estos medios tienen que lidiar es existencial, no tiene que ver solamente con los desafíos de los modelos de negocio, sino con el periodismo en sí y su misión”, dijo la autora principal del informe, Julie Posetti, a IJNet.

"En el occidente desarrollado, nos acabamos de dar cuenta de lo que la desinformación viral, el control estatal y el asesinato impune de periodistas significa para la libertad de los medios de comunicación”, continuó. "A diferencia de los países del sur, no tenemos una historia reciente de activismo centrado en la defensa de la libertad de expresión que apoye al periodismo independiente".

Por ejemplo, a raíz de las campañas de desinformación contra periodistas y otros críticos llevadas a cabo por el gobierno de Duterte en Filipinas, Rappler lanzó una iniciativa de verificación en la que procedió a mapear y almacenar datos sobre redes de desinformación, creando una base llamada "tanque de tiburones".

"Somos el único país que tiene una base de datos propia que muestra de qué manera pasamos de una democracia a una casi una dictadura. Podemos mostrarte cómo se ha hecho", dice la co-fundadora de Rappler, Maria Ressa, citada en el informe.

La iniciativa llamó la atención de Facebook y nació una alianza de verificación a través de la cual las dos organizaciones trabajaron juntas para exponer "redes troll" y eliminar "200 páginas, grupos y cuentas" de la plataforma del gigante de las redes sociales, según el informe.

Los periodistas de Rappler también han utilizado gráficos atractivos y nuevos métodos narrativos para ayudar a sus lectores a comprender mejor los informes que publican.

"Hemos abrazado nuestra identidad como fact-checkers", dijo la periodista de política Pia Ranada, en el comunicado de prensa de la publicación. "Puede que estemos alienando a parte de la audiencia, pero creemos que si tomamos una posición, la gente lo valorará y podría ponerse de nuestro dado".

En Sudáfrica, The Daily Maverick ha encabezado esfuerzos colaborativos de verificación de datos tanto dentro de la redacción como con los lectores. Donde estos esfuerzos han sido más exitosos ha sido reduciendo la difusión de información errónea vía WhatsApp. Esta colaboración surgió a raíz del escándalo de relaciones públicas de Bell Pottinger, durante el cual los periodistas del medio fueron víctimas de acoso online.

En un contexto de ataques contra críticos del primer ministro nacionalista de la India, Narendra Modi, y de su partido, Quint creó WebQoof, una plataforma dedicada a exponer casos de desinformación. A través de ella los periodistas del Quint han desacreditado historias falsas de manera atractiva, y esas desmentidas a menudo han sido recogidas por los principales medios de noticias del país.

“Desafortunadamente, vivimos en el mundo de la posverdad y un número sustancial de personas no se siente lo suficientemente cómoda con los hechos; solo acepta discursos que confirmen lo que ya creen", escribió Jaskirat Singh Bawa, editora de noticias de The Quint, en el comunicado de prensa.

“¿Qué hacer? ¿Confrontarlos y decirles que están equivocados?” continuó. “¿O intentar involucrarlos en un diálogo más participativo, y explicar por qué la desinformación puede ser tan dañina para el tejido social y para el bienestar de la sociedad en general?”

Para el informe, Posetti, quien también es investigadora principal en el Instituto Reuters, se sumó a las tres redacciones estudiadas por el informe durante un mes a principios de 2019.

"Se trata de un periodismo que tiene una misión: está comprometido en la preservación de una democracia que ha sido ganada con esfuerzo, y se encuentra en una lucha abierta contra amenazas externas", dijo Posetti.

Los medios occidentales deberían tomar nota, agregó. "Las redacciones de los países avanzados pueden aprender mucho de la perspectiva creativa e innovadora practicada por estos medios".

El informe identifica nueve lecciones relacionadas con la innovación periodística que otros medios deberían tener en cuenta:

Una misión clara ayuda a innovar.

El periodismo impulsado por una misión puede dividir las audiencias, pero no es lo mismo que el partidismo.

La capacidad de “pivotar” en respuesta a una crisis es un marcador de innovación.

Las audiencias pueden ser parte de la innovación periodística.

El reporteo puede impulsar la innovación organizacional.

La innovación requiere inversión en nuevas habilidades, herramientas, técnicas y capacitación (sin importar cuán limitados sean los recursos).

La innovación puede basarse en valores fundamentales, pero también requiere un reexamen constante para determinar si es necesario un cambio más fundamental.

Las innovaciones deben compartirse con todo el medio para evitar sectorizaciones.

Con una misión clara, es posible hacer un periodismo importante e innovador destinado a una gran audiencia, incluso con recursos limitados.

Davis Maas/Ijnet

 
Periodismo ciudadano, manipulación y fotoperiodismo ético

Como fotoperiodistas, debemos entender que la probabilidad de que seamos los primeros en obtener imágenes de cualquier crisis es casi igual que la de ganar la lotería. La tecnología no ha sido nuestra amiga cuando se trata de conseguir primicias. Las primeras imágenes de cualquier historia importante ahora provienen de un ciudadano con un teléfono móvil. Nuestro trabajo ahora es proporcionar antecedentes, contexto y análisis, e investigar y verificar que el contenido que estamos viendo no es falso.

El fotógrafo Michael Kamber, que cubrió Irak, Afganistán, y los conflictos en África para The New York Times, realizó una exhibición en 2015 titulada "Imágenes alteradas: 150 años de fotografía documental planificada y manipulada".

La exposición, una selección de imágenes muy conocidas que han sido alteradas, organizadas o falsificadas, es una denuncia sobre algunas prácticas modernas y profesionales del fotoperiodismo. En un momento en que los fotógrafos veteranos están siendo reemplazados por recién llegados o "periodistas ciudadanos" sin capacitación, también se plantean preguntas importantes sobre el futuro de la profesión en medio de crecientes dudas sobre la autenticidad de las imágenes.

La exposición, que consta de más de 40 imágenes, cataloga algunos de los momentos más oscuros de la historia del fotoperiodismo. Y hay suficiente material para sonrojar a muchas organizaciones de noticias: National Geographic por mover digitalmente las pirámides egipcias, la revista Time por oscurecer el color de piel de O. J. Simpson, Associated Press y Reuters por mover escenas alteradas digitalmente de Medio Oriente y The New York Times por publicar en 2002 una fotografía posada de un niño con una pistola de juguete fuera de un supermercado de comida árabe.

Para traer esto más cerca de casa, a unos cientos de metros de mi hogar y oficina en Nairobi, Kenia, el 15 de enero de 2019 un grupo de terroristas de Al Shabaab lanzó un fuerte ataque por la tarde en un complejo de edificios que albergaba el hotel internacional Dusit, junto a decenas de oficinas de empresas multinacionales, bancos y restaurantes. Entraron literalmente con armas a las 15:00 en un martes de mucha actividad y pasaron más de 18 horas en el complejo luchando contra las fuerzas de seguridad de Kenia.

Tanto los corresponsales locales como los extranjeros estuvieron en la escena minutos después de que empezaron las explosiones y los disparos, y muchos entraron al complejo antes y con las fuerzas de seguridad.

Los fotoperiodistas que capturaron algunas de las imágenes más gráficas de las muertes y la destrucción han sido objeto de críticas inmensas por parte del público keniano por haber transmitido estas imágenes.

Entre los más criticados se encontraban el jefe de redacción y el editor de fotos de The New York Times. Publicaron las imágenes de muertos caídos sobre sus mesas y sillas, con sus computadoras portátiles abiertas, en el restaurante Secret Gardens. La protesta provino de una comunidad online muy activa en Kenia. La respuesta del NYT fue defender a su jefe de redacción de Nairobi y su editor de fotos y no bajar las imágenes. Todavía hay una campaña de Twitter para tratar de que el jefe de la oficina de Nairobi sea deportado de Kenia. Sin embargo, Marc Lacey, uno de los editores principales del NYT y ex jefe de la Oficina de Nairobi, dijo que este incidente les haría mirar muy de cerca sus directrices y estándares de fotografía.

Pero la autenticidad de las imágenes nunca fue puesta en duda.

Como fotoperiodista que ha cubierto el conflicto en todo el continente africano, creo que las imágenes se tomaron de manera excelente en circunstancias extremas y de mucha presión. Conozco a algunos de los fotoperiodistas que estaban en el complejo y que tomaron estas imágenes. Si hubiera estado allí, habría tomado exactamente las mismas imágenes sin ninguna duda.

La protesta fue sobre la ética de publicar esas imágenes.

Los kenianos, y los africanos en general, siempre han sentido que los medios internacionales nos retratan de manera negativa, y existe un elemento de "racismo" en la forma en que se trata a los africanos frente a cómo se trataría a occidentales en las mismas circunstancias.

El NYT, o cualquier otro medio de comunicación occidental importante, no publicó imágenes de cadáveres de los ataques del 11 de septiembre, de los bombardeos y ataques en Londres o en París, ni de tiroteos en escuelas o espacios públicos que ocurren casi semanalmente en Estados Unidos. Mi pregunta fue por qué publicaron estas imágenes tan rápidamente y, cuando se enviaron más de 9.000 tweets que criticaban esta acción, ¿por qué defendieron su decisión con tal fuerza? ¿Hay alguna diferencia entre los cadáveres africanos y los occidentales?

Personalmente, no dudaría en publicar esas imágenes, pero tampoco dudaría en publicar imágenes de cadáveres en Nueva York, Londres o París, ya que esa es la realidad de un ataque terrorista. No estoy sugiriendo que el editor de imágenes del NYT haya pensado conscientemente que estaba cruzando una línea ética. Pero he conocido suficientes editores de fotos de medios de comunicación occidentales que inconscientemente diferenciarían entre un cadáver africano y uno occidental.

Manipulando imágenes

Volviendo a la alteración o manipulación de imágenes que cambiarían el significado o el contexto de la historia, esto se ha vuelto cada vez más fácil debido a la tecnología actual y, por la misma razón, cada vez es más difícil de detectar debido a la tecnología existente.

Los estudiantes de fotoperiodismo pasan más tiempo aprendiendo Photoshop y cómo mejorar digitalmente imágenes que aprendiendo cómo tomar realmente buenas fotos.

Básicamente, se les está enseñando a “hacer trampa” en el aula, lo cual va completamente en contra de todos los aspectos fundamentales que me enseñaron como fotógrafo desde la infancia. (El padre de Salim era Mohamed "Mo" Amin MBE, un fotoperiodista keniano conocido por sus fotos y videos de la hambruna etíope que llevó al concierto de Live Aid).

¿Cuánto importan realmente los medios a través de los cuales un fotógrafo llega a su imagen final? He oído a muchos fotógrafos etiquetados como "tramposos" por otros fotógrafos por hacer uso libre de Photoshop para terminar una imagen. Para aquellos que ven las cosas de esa manera, supongo que el uso excesivo de Photoshop invalida el trabajo como fotografía genuina y lo convierte en otra forma de arte. Miro la fotografía de mi padre y creo firmemente que se hace una fotografía "real" estrictamente en el momento de su captura y que cualquier tipo de alteraciones y mejoras que se realicen más adelante equivaldrán a mentir o hacer trampa.

Pero, ¿qué es ir demasiado lejos en términos de manipular y mejorar las fotografías? ¿Estamos limitados a corregir el balance de blancos antes de comenzar la pendiente resbaladiza de la entrega de nuestra integridad artística? La ética importa, pero también la estética. Y no olvidemos que todo lo que creamos como fotógrafos, como artistas, es una interpretación de lo que vemos a nuestro alrededor. Elección de cámara, elección de ajustes de cámara, composición; nos estamos imponiendo constantemente de una u otra manera a la "realidad". En este sentido, no existe tal cosa como la verdad absoluta.

Pero la manipulación de imágenes con el fin de cambiar el significado, el contexto y la representación del evento equivale a un fraude a mis ojos. He tenido el privilegio de mirar a través de cientos de miles de imágenes el trabajo de mi padre y lo que me sorprende es la cruda verdad en cada foto, la objetividad y la honestidad con que retrató cada imagen que capturó.

Utilizo Photoshop en mi trabajo, pero solo para limpiar y retocar cualquier rasguño o suciedad que sea el resultado de la antigüedad y el almacenamiento inadecuado, nunca para alterar el contexto y el significado.

"Diferentes medios tienen estándares diferentes y contiendas diferentes tienen estándares diferentes", dijo Michael Kamber. "Esta es una discusión que debemos tener antes de que hayamos destruido toda credibilidad en el fotoperiodismo".

ijnet.org/es

 
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Créditos: Eylen Jalilíe