Matriz Histórica
Del Gremio De La Prensa
Lunes, 22 julio 2019
Es hora de que la mujer tenga su espacio en la prensa deportiva

BARCELONA.- Emanuela Audisio (Roma, 21 de julio de 1953) cree que "es hora de que la mujer tenga su espacio en la prensa deportiva" y lo dice tras haber cubierto, durante 43 años, las citas internacionales más importantes del mundo del deporte, desde el fútbol al atletismo, pasando por el baloncesto o el boxeo.

Audisio mantuvo una entrevista con EFE tras recoger el Premio Internacional de Periodismo Deportivo Manuel Vázquez Montalbán, que conceden la Fundación del FC Barcelona y el Colegio de Periodistas de Cataluña. Es la primera mujer que lo gana en trece ediciones.

"Lo importante no es que sea la primera, sino que no sea la última. Espero que en el futuro haya otras mujeres que logren este reconocimiento, porque las mujeres existimos y hay muchas periodistas deportivas muy buenas", respondió con determinación.

Emanuela Audisio sabe de lo que habla, pues lleva más de media vida trabajando en un mundo de hombres: "El deporte, sobre todo el fútbol, es un mundo muy masculino. Los directores de los periódicos son hombres, los periodistas son hombres, los dirigentes de los clubes son hombres... Y esto debe cambiar".

Lleva desde 1976 escribiendo de deportes en 'La Repubblica', un diario romano progresista que despreciaba la información deportiva. "Entonces el deporte no se consideraba cultura, sino una actividad vulgar y machista, muy de derechas", recordó.

Pero llegó ella, con su mirada desacomplejada, curiosa y crítica, para explicar el deporte a su manera, las victorias y derrotas en Mundiales y Juegos Olímpicos y también la vida de leyendas como Pietro Mennea, Muhammad Ali o Diego Armando Maradona.

Aunque se licenció en Ciencias Políticas, Audisio descubrió muy pronto que quería ser periodista: "Crecí en Irán y allí, a los diez años, vi un hombre sentado en una caja de fruta, con una pluma y un tintero, que estaba escribiendo cartas para los familiares y amigos de personas analfabetas, a cambio de unas monedas. Tenía cola. Me quedé prendada de la magia que desprendía aquel hombre y me dije que, cuando fuera adulta, quería ser como él".

Y es que Emanuela Audisio ve el periodismo como un oficio muy parecido al que tenía aquel señor iraní: "La gente compra el periódico para leer lo que tú has escrito, cómo has traducido en palabras los sentimientos y emociones de los demás".

En un país donde todo el mundo escribe de política, ella descubrió muy pronto que lo que le gustaba era el deporte, "porque tiene historias detrás, fascinantes historias de vida, de familias humildes, de esfuerzo y superación".

"El deporte es un viaje en el que acabas ganando o perdiendo, pero pasan muchas cosas entremedio dignas de ser contadas. Hay muchas personas que me dicen: a mí no me gusta el deporte, pero sigo tus artículos porque no parecen que hablen de deporte, sino de la vida", añadió orgullosa.

Para Audisio, "lo que una persona puede hacer con su cuerpo es una forma de literatura. Es el físico el que habla, no la palabra". Incluido el suyo, que durante años lo empleó para competir en tenis de mesa, un disciplina en la que destacó hasta el punto de ser seleccionada para representar al equipo nacional italiano.

Ahora, a sus 65 años, considera que no le queda nada por contar en un papel: "He escrito de todo. Demasiado. No se me ocurre nada que me haya quedado pendiente". Y aunque no supo decir cuál es el momento de su carrera del que guarda mejor recuerdo, la periodista sí tiene claro cual de ellos no le gustaría volver a repetir.

"La final de Champions Milan-Liverpool de Estambul (2005). Al descanso, el Milan ganaba por 3-0. Adriano Galliani -el que fuera consejero delegado del club italiano- bajó al vestuario a celebrarlo con champán y yo ya tenía escritas unas cien líneas sobre el partido de Maldini", recordó entre risas.

Lo que sucedió en la segunda parte, ni Galliani ni ella se lo imaginaban: el Liverpool empató el partido y acabó ganando la final en la tanda de penaltis.

"Pasaba de la medianoche y ya habíamos cerrado con la victoria del Milan, mi diario era un caos, nadie me respondía al teléfono, no sabía ni lo que teníamos que cambiar... En aquella final envejecí por los menos diez años, pero también aprendí una lección importante: el partido no termina hasta que termina", sentenció.

Quizá por noches como la de Estambul y cansada de tanto texto, Audisio ha ido escribiendo cada vez menos para adentrarse en el mundo del documental deportivo, una género periodístico que también le ha reportado varios premios.

Sabe que el periodismo deportivo ha cambiado mucho por culpa de la revolución tecnológica, que ha dejado al cronista en inferioridad.

"Antes los periodistas éramos el vehículo que conectaba a los deportistas con la gente. Hoy ya no nos necesitan. Los deportistas ya tienen sus redes sociales y los clubes generan sus propios contenidos. Echo de menos hablar con un jugador tomando un café. Tratar los temas con tranquilidad, sin prisas, sin intermediarios. Ahora es una relación muy artificial", lamentó.

La conversación se tornó nostálgica y Emanuela Audisio explicó otra anécdota para ilustrar las facilidades que los periodistas tenían antes para realizar su trabajo.

"Faltaba una semana para la final de la Copa de Europa entre el Liverpool y la Roma (1984) y me fui a Liverpool a hacer la previa. Al final del entrenamiento, organizaron un partidillo de cinco contra cinco y su portero titular, Bruce Grobbelaar, se había lesionado, así que me puse yo de portera. Ahí estaba jugando con Ian Rush, con Kenny Dalglish... Ahora sería imposible que le dejaran hacer eso a una periodista antes de una final de la Champions", afirmó Audisio con una sonrisa pícara.

EFE/Ginés Muñoz

 
Créditos: Eylen Jalilíe